Viene una persona, más o menos enfadada, desesperada o exhausta. Viene a pedir tu ayuda. Te cuenta una historia, y vas valorando si dice la verdad, si tiene razón, si tú en su lugar habrías hecho lo mismo. Te pide ayuda o consejo. Le das esperanza, crees sinceramente que algo se podrá hacer. En el fondo crees en la justicia, sabes que tienes que tomar medidas. Entonces te acuerdas del Padrino.
Repasas un caso. Al cabo de unos días llamas: se puede hacer esto o lo otro; a veces, como si fuera normal tienes que decir:”no se puede hacer nada. Estuve mirando, al parecer es así como funciona”. Cuando llega esa segunda opción en la que tú comulgas con ruedas de molino a sabiendas de lo injusto y, lo que es peor, haces que los demás lo hagan, recuerdas al Padrino.
Estás en el despacho, es el día de América en Asturias; lo oyes como si tuvieras a una cubana o brasileña cantandote al oido. Es atronador. Oyes jolgorio, risas y jacaranda. Tú estás intentando trabajar. Sonríes, y recuerdas que cuando Vito Corleone se hizo Padrino aprovechó un desfile parecido para acabar con el abusón de la ciudad que cobraba lo que quería, se aprovechaba de los débiles y dañaba sin compasión. Esperas que alguien se esté encargando de un abusón. Sonríes maliciosamente y te acuerdas del Padrino.
Mañana sería si viviese el cumpleaños de Mario Puzo, escritor estadounidense de origen italiano, fallecido el 2 de Julio de 1999. Escritor de obras como El padrino, Fools Die, El siciliano, La cuarta Ky, El último Don y Omertá. El resto de los libros, aunque entretenidos, no dejan de ser best-sellers en estado puro. Pero El Padrino no tiene parangón.
Acostumbrada a leer novela policiaca, de mafias y conspiraciones, nunca y repito, nunca, fui capaz de sentirme tan identificada y tan metida en la obra como en El Padrino. Es generoso con sus amigos, implacable con sus enemigos. Duro cuando tiene que serlo, inteligente, astuto. Qué puedo decir, si después de haber leído lo innombrable y lo que me quedará, lo tengo como segundo libro preferido en mi lista de hits.
El Padrino representa el crimen, la venganza, la justicia por mi mano, la imagen de una familia conservadora, el miedo es su profesión. Sin embargo, te convence y te pone en el compromiso de saber quién no se está comportando según esos, para tí, nuevos principios. Está haciendo daño a la familia, debe morir. Se está aprovechando, hay que hacerle una oferta que no pueda rechazar, osea amenazarle y que sienta el miedo de enfrentarse a ti. Lo vas leyendo y ya lo sabes, te adelantas a las decisiones del Padrino, porqué son las tuyas. Es lo que tú harías si fuesas un capo de la mafia siciliana.
Célebres frases, lectura rápida y una perspectiva nueva en la que el mal se convierte en el bien. Sin más preámbulo pongo un pequeño fragmento:
“Creo en América, América hizo mi fortuna. Y he dado a mi hija una educación americana. Le di libertad, pero la enseñé a no deshonrar a su familia. Conoció a un muchacho, no era italiano. Iba al cine con él, volvía tarde.. nunca protesté. El mes pasado la llevó de paseo con otro amigo suyo. La hicieron beber whiskey. Después trataron de abusar de ella. Ella se resistío. Defendió su honor! Y la pegaron.. como a un animal. Cuando llegué al hospital, tenía la nariz rota, y la mandíbula destrozada… y sujeta con un alambre. No podía ni llorar a causa del dolor. Pero yo sí. Por qué lloré? Ella lo era todo en mi vida… Una chica preciosa… y ya nunca volverá a serlo….. Perdón… Yo.. Yo fui a la policía, como buen americano. Los dos tipos fueron procesados. El juez los sentenció a tres años de prisión, y dejó en suspenso la condena. Suspendió la condena! Y los puso en libertad el mismo día! Yo me quedé en la sala.. como un imbécil. Y los dos canallas se reían de mí! Le dije a mi mujer, la justicia, nos la hará Don Corleone.”
“Yo creo en mi familia. Creo en ti y en los hijos que podamos tener. No confío en la protección de la sociedad, y no tengo intención de poner mi destino en manos de unos cuantos tipos cuyo único mérito reside en habérselas ingeniado para conseguir los votos de la gente. Eso por el momento. La época de mi padre ya ha pasado. Y las cosas que él hizo ya no pueden hacerse, pues el riesgo es ahora mucho mayor que antaño. Nos guste o no, la familia Corleone debe integrarse en la sociedad. Pero cuando lo haga, quiero que tengamos un gran poder, basado, entre otras cosas, en el dinero. Quiero asegurar el futuro de mis hijos, y cuando lo haya conseguido, el destino de la familia Corleone se unirá al destino
general.”
Felicidades Cande, me encantó y me enganchó de principio a fin. Y la verdad que últimamente me cuesta acabar de leer textos en internet.
Algún día serás escritora
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