La vida no te deja impases. Han pasado tantas cosas por las que merecía la pena escribir que el no hacerlo hasta ahora y, desde hace tanto tiempo, se debe más a un efecto cadena que a no tener ganas.
Sin embargo, ahora tengo una razón tan tan poderosa que si no escribo por esto…¿por qué?
Siempre he sido una persona rara, con una ideología de la que no se acuerda nadie o ni siquiera se conoce. No creo que sea una persona con suerte, más bien soy una persona que si entra en una sala con doscientas sillas se sienta en la única que tiene un chicle pegado. La vida tampoco me lo puso muy fácil, con todos mis respetos, no soy un niño picapedrero del brasil (cuando alguien me dice “soy un desgracio, tengo tan mala suerte, nadie me regaló nada…” yo siempre contesto “por lo menos, no eres un niño picapedrero del brasil”, así que aplícate el cuento nena). Dentro de esas rarezas está el que soy una persona atea rodeada de católicos y otros cristianos y además, colaboro encantada con la Iglesia. La música que escucho no le gusta a nadie. Los autores que yo leo son extremadamente escogidos (no admiro ningún tipo de arte si me parece que la persona no se comportó de acuerdo a unos esquemas propios míos personales, ahí es nada) Y así, la verdad, es que tengo muchas rarezas, pero hasta aquí, todo es normal, porque todo el mundo quien más quien menos le pasa algo de esto.
Pero tengo una rareza más extraordinaria, es que soy feliz, soy tremendamente feliz, vivo con muchísima paz, tengo un claro ideal de vida, tengo una firmeza tan grande que creo que sólo se lo puedo agradecer al amor que he recibido, al tremendo respeto, a la protección que siento, al cariño que de tantas formas he percibido en mi vida. Y además tengo otra rareza que todo me aporta pero no dependo de nada. No dependo de Dios, no dependo de la patria ni de ninguna bandera, no dependo de ideologías edulcoradas de partidos, me encantan mis amigas, mis amigos, mi familia y la gente, pero no dependo de ellos.
La felicidad está en mí, está en que me esfuerzo porque exista una correlación directa entre lo que tengo que hacer y lo que quiero hacer; entre lo que tengo y lo que quiero, en que he pasado del tener al ser…Por eso doy gracias. Gracias a la vida que me ha dado tanto, gracias a los buenos momentos porque son buenos y gracias a los malos porque te hacen sufrir tanto que cuando te levantas y entiendes que es que la vida es así, te levantas con más fuerza; gracias porque he tenido tantísima suerte de conocer y de vivir, de ser su amiga, de ser objeto de su amor, de ser su hija, y ella mi madre con todas sus consecuencias: dura si había que serlo pero siempre enamorada de la vida aunque a veces duela…siempre con amor.
Hablando así parezco cristiana, pero no lo soy, llevo cuatro días de encierro en Covadonga y no vi a Dios por ningún lado y me lo pusieron a huevo, me abrumaron con la idea de Dios, y allí me dí cuenta de la suerte que tengo porque no dependo de Él, paso por penas y alegrías pero mantengo mi felicidad independiente. Agradezco a la vida y, hoy especialmente, a mi madre el ser así. Han pasado dos años y sigues por aquí que siempre me dure tu recuerdo.
Gracias
DE COLORES
de colores
julio 3, 2011 por serieconlarisadequienamalavida
Advertisement
Es Increible lo que has escrito y mas increible es el hecho de que asi es como yo me veo a mi misma y jamas habia sabido como explicarlo,no por lo de rara(mis rarezas no dejan de ser algo comun y adpatazo) si no por la manera de separar la felicidad interna de las circunstancias que la vida nos va deparando,el hecho de ser feliz independientemente de lo que pase, de sentirte desafortunado en algunos momentos, pero no tanto ocmo para sentirte desgraciado pese a que esos momentos pueden llegar a ser muy duros, el levantarte de cada caida con mas fuerza que de la anterior y valorar las cosas que realemtne si merece la pena valorar,disfrutar de los momentos, de TODOS los momentos y tomarte la vida como viene y no como muchos la exigen.Bueno todo este rollo viene a contarte que me ha impresionado lo bien que te has descrito y lo mucho que me recuerda eso a mi jejjejeejej
Hola Cande, me alegro mucho de que hayas retomado con fuerza tu blog, que ya lo echaba de menos. De todos modos, con todos mis respetos, no creo que podamos quejarnos mucho de lo mal que nos ha tratado la vida… joder, pareces yo!!
. Y puedes no haber visto a Dios, pero pareces haber encontrado la luz… y es que la Iglesia es lo que tiene XD.
Yo ya traia la luz puesta de casa, pero es curioso como sitiuaciones tan abrumadoras te reafirman en tu posición con más fuerza que nunca, pero insisto en que yo la luz me la traia puesta de casa jejejeje